
Para comenzar a resolver el problema de estrías es clave evaluar al paciente personalmente para poder indicarle el tratamiento adecuado y personalizado a su caso en particular.
Son cicatrices lineales de diversa coloración y ancho causadas por el estiramiento rápido de la piel, el cual puede ocurrir como consecuencia de la obesidad, las variaciones importantes de peso, las etapas de crecimiento, especialmente en la adolescencia, el embarazo u otras causas como el síndrome de Cushing. Su aparición es común en el abdomen, en los muslos, las nalgas, las caderas el busto y los brazos.
Las estrías pueden tratarse de diferentes formas pero estos tratamientos deben aplicarse según las características de las estrías, que deben examinarse durante una consulta dermatológica para así elegir el tratamiento adecuado. El mejor momento para tratarlas es cuando aparecen, momento en el que tendrán un color rosado.
Si las estrías son recientes habrá chances de corregirlas en un mayor porcentaje que si son más "antiguas" y blancas. Esto último no quiere decir que no pueden tratarse pero si que el éxito en la corrección de las mismas será menor. También es importante mantener un peso corporal lo mas constante posible ya que pueden aparecer nuevas estrías durante el tratamiento si la paciente engorda o aumenta su volumen corporal.
Se harán primeramente 4 sesiones, 1 cada 15 días o 1 por semana, dependiendo del caso. Luego se evaluarán los resultados obtenidos y se indicarán más sesiones si fuera necesario.
Las opciones son múltiples e inclusive pueden combinarse pero todo parte de un diagnóstico preliminar en una primera consulta. La clave esta allí.
Son variables, de acuerdo a las características de las estrías, su número, antigüedad, etc. Generalmente las mejorías son parciales aunque el aspecto estético mejora en casi todos los casos.